Préstamos sin obligación de garantía

En el presente artículo te ofrecemos información sobre préstamos sin garantía: sabrás qué es, dónde puedes conseguirlos y cuáles son sus ventajas y desventajas o riesgos.

¿Qué es y cuáles son sus ventajas y desventajas?

Este tipo de préstamo se caracteriza por no necesitar el solicitante ninguna prenda física que garantice a la institución prestamista el cumplimiento de los pagos. Esto también es su mayor ventaja; otra ventaja es que no necesitas tener un aval. Tampoco tienes que informar a la institución de la finalidad del dinero prestado. Sin embargo, la cantidad del dinero que se puede prestar puede variar dependiendo de tus ingresos y tus capacidades de pago.

Por otro lado, como no hay necesidad de garantía, la compañía, para su mayor seguridad, suele poner intereses bastante altos.

¿Cuáles son las vías que permiten el préstamo sin garantía?

Normalmente, los bancos son los que proporcionan préstamos sin garantía, en oposición a una casa de empeño donde sí tienes que empeñar algún objeto o instrumento. A pesar de tratarse de un préstamo sin tener que dejar una prenda en garantía, el banco querrá tener seguridad sobre el cliente. Por eso, si acudes al banco del cual no eres usuario, probablemente vas a necesitar llevar también documentos como comprobante de domicilio, comprobante de ingresos, referencias personales y laborales y tu identificación personal (pasaporte, DNI, etc.). Normalmente los bancos antes de aprobar un préstamo también suelen comprobar cuál es tu historial crediticio consultando el buró de crédito.

También puedes recurrir a un préstamo rápido online. En esta opción tampoco necesitarás dejar alguna prenda en garantía, y ni siquiera tendrás que evidenciar tus ingresos y probablemente ni se te controlará en el buró de crédito. En este caso, el préstamo se pide, en la mayoría de los casos por internet, es rápido y de trámites muy sencillos. Pero ten cuidado con las compañías fraudulentas chantajistas que ofrecen dinero rápido y fácil. Trata de recurrir siempre a una institución que esté ya bien establecida en la sociedad o pregunta a tus parientes por sus experiencias con instituciones que hayan utilizado.