Préstamos entre particulares

En el caso de que no queremos o no podemos solicitar un crédito en un banco o una entidad financiera se nos brinda la opción de recurrir a préstamos entre particulares. Se trata de una buena alternativa que llena el vacío entre las pocas opciones de financiación ofrecidas por los bancos. Se trata de la prestación de dinero entre dos personas particulares sin la intermediación de ninguna entidad.

Seguridad y protección legal

Para que no caigamos en problemas hay que tener cuidado con los préstamos entre particulares ya que, como ya se ha dicho, no los respalda ninguna entidad. Debemos tener en cuenta que no existe ninguna ley que regule esta especie de préstamos. Los préstamos se realizan generalmente empleando uno o más pagarés (letras) y se afirman con un acuerdo verbal. La manera más adecuada y segura estriba en la registración escrita del préstamo. Basta con acudir a un notario que oficializará el acuerdo, pero es aconsejable redactar las condiciones del préstamo, añadir las firmas de dos o tres testigos que deben mostrar su identificación oficial. Este contrato privado debe contener los detalles sobre los siguientes aspectos: las partes implicadas, la cantidad prestada, las cuotas de devolución, el plazo de devolución, el interés (si se aplica), las cláusulas por impago y otros aspectos que se quieran regularizar.

Las ventajas de préstamo entre particulares

Aunque puede parecer arriesgado desde el punto de vista de la seguridad, siempre que se realice de manera adecuada, como acabamos de señalar en el párrafo anterior, suele suponer una gran parte de ventajas. Una de las más significativas es la rapidez y la flexibilidad. Es decir, si, por ejemplo, el solicitante se retrasa en un pago es muy usual que no haya ninguna penalización. Sin embargo, esto no debería ocurrir con frecuencia para que evitemos posibles impagos y perdamos el control.

Otra ventaja importante se refiere al hecho de que los préstamos entre particulares no requieren las garantías desproporcionadas que exigen los bancos, a consecuencia nos ahorramos la cantidad de avales que suelen exigir los bancos, ni debemos contratar servicios adicionales. Nos ahorramos también los trámites con las entidades bancarias y los gastos relacionados. Gracias al mayor poder de negociación por el que se caracteriza este tipo de préstamos, los intereses suelen ser significativamente menores que en los bancos.